miércoles, 19 de abril de 2017

In memoriam


Ustedes saben cómo se ha manejado el imperio desde siempre.
De todos es conocido lo que hicieron en Guatemala, El Salvador, Chile, Argentina, Nicaragua, Granada, Libia, Irak, Afganistán, Haití... y muchos países que no nombro pero que están presentes con su inventario de destrucción.
La historia democrática de los EEUU y de sus siervos es una historia de intolerancia devastadora con los pueblos del mundo.
Ni su derrota en Vietnam, ni en Cuba ni en Angola han servido de escarmiento para detener la rapiña.
Ahora están en Siria con su potente propaganda mediática, dicen que van a salvarlos de ellos mismos, (por eso los bombardean), quieren darles una democracia igual que la suya, (eufemismo pa decir que desean tragarse su soberanía).
Como si a estas alturas fuéramos a creer que el ejército gringo es una pandilla de monaguillos que sobrevuelan cielos extranjeros pa arrojar agua bendita.
Matan por humanidad, curiosa paradoja que sentencia la vida.
Es lo que dicen y lo repiten sus amigos: Alemania, Francia, Inglaterra, Israel. Expertos en masacres. Diosito los cría, ellos se juntan.
Un bombardeo aquí, otro allá, es un mal menor.
En su delirio irrefrenable, otro país en la mira, otra tierra ambicionada por sus riquezas u odiada por su política emancipadora.
Lo de siempre. Nada nuevo.
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Estos días está en mi recuerdo Pakito Arriarán, de Arrasate,
Fue asesinado en el Salvador en 1984. Combatía como guerrillero del FMLN.
Esto sucedió cuando yo tan sólo tenía 16 años. A aquellas adolescentes de entonces nos impresionó tanto su asesinato, nos impresionó tanto ver a los jóvenes de nuestros pueblos marchar a Nicaragua, a El Salvador, con su internacionalismo a toda prueba que hoy día no renunciamos a identificar al enemigo con exactitud allá donde quiera que lleve su arsenal de guerra.
Excelente lección que aprendimos de aquellos jóvenes que regresaban (o no), escuálidos, curtidos por las dificultades pero más vivos que nunca. 

Lo que quiero decir con esto es que al contrario que en los años 80, las calles están casi vacías, apenas unas conferencias sobre Siria van haciendo un trabajo noble pero insuficiente, la izquierda teme posicionarse y los muertos caen como cae la lluvia en tierra ya regada.
Y dudo mucho que en los barrios o en los pueblos, las adolescentes vean marchar a los jóvenes internacionalistas con sus sueños de soberanía y de justicia a cuestas.


En fin, estas letras van por aquellos jóvenes de entonces y por todos aquellos que hoy, ahora mismo, reconocen el ADN del imperialismo expandiéndose por el mundo. Aunque sean casi imperceptibles sus gritos. ¡Oímos!

lunes, 3 de abril de 2017

Carta a Casandra


Querida Casandra:
Verás, la justicia que finalmente te ha condenado por enaltecimiento de terrorismo es la misma justicia que aquí, en EH, ha cerrado periódicos y radios.
Es la misma que acusó a los músicos de “Soziedad alkohólica” en el 2006, la misma que nos  obliga a no mostrar las fotos de los presos políticos vascos, la misma justicia que ahora, más allá del Ebro y con la excusa de la ley mordaza, persigue chistes, camisetas, canciones, poemas, opiniones.
El mismo tribunal implacable y fascista con el que has tenido que enfrentarte, ha obligado a muchas personas a sentarse en el mismo banquillo en el que te has sentado tú, esa misma justicia ha ordenado ingresos en prisión, ha mirado para otro lado cuando se ha torturado a periodistas, cuando se han detenido a abogadas…
Querida, quiero contarte algo: en el año 2003, nuestro músico Fermín Muguruza recibió el premio de la música a la mejor canción en euskera, sobre el escenario, habló del cierre por orden judicial del periódico Egunkaria, dedicó el premio a los trabajadores de este periódico y a su director, Marcelo Otamendi, detenido y torturado, los que estaban allí, le contestaron con silbidos y pataleos, para ellos la libertad de expresión era otra cosa.
Hoy en el estado español, la izquierda se solidariza contigo, pero entonces, en el 2003, callaban o pataleaban o daban la razón a esta sinrazón, como hicieron los músicos que estaban presentes en la entrega del premio a Muguruza.
La izquierda que se indigna con tu sentencia, es loable, pero llega tarde.
Es valiente, pero sólo en parte.
Me pregunto a esta hora, ¿qué hubiera sucedido si el acoso a la libertad de expresión en EH se hubiera tomado como un ataque verdadero a la libertad de expresión de todos? ¿nos veríamos ahora con una sentencia como la tuya y revisando los twits, por si acaso?
Creo honestamente  que no.
Pero sigamos.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Aquì estoy


Aquí me tenéis
con este poema pobre,
con esta ira cabalgando  a lomos de vuestra barbarie.
Aquí estoy,
esperando la patada que venga a desahuciarme,
esperando que vengáis a por mí por ser negra o puta o por quejarme.
Yo ya puse en claro mis cuentas,
ya dije quienes son los culpables,
ya escribí mil poemas
para señalar que el presente se llena de cuerpos
viejos y tiernos que viven a la intemperie.
Aquí estoy,
venid a buscarme,
arrancadme la lengua pa que mi voz calle y calle.
Llevadnos a todos presos,
puerta a puerta,
grito a grito,
hambre a hambre.
Todo un pueblo entre rejas

y fuera sólo cobardes.

martes, 28 de marzo de 2017

¿Imperialismo? No, gracias


Puede parecerles un atrevimiento que hable sobre Siria porque simplemente soy poeta y ya están los estudiosos, los analistas y los teóricos pa darnos clases magistrales sobre esto.
Sucede que casi todo lo que nos cuentan se nutre de criminal mala leche.
Sucede que todos estamos de acuerdo y nos ponemos orgullosos al afirmar nuestro antiimperialismo en Chile, en Nicaragua, en Cuba o Venezuela, pero ese antiimperialismo se evapora ahora que hace falta en Siria.
Callan los más furibundos  o hablan como cotorras pa decir que ni lo uno ni lo otro.
Verán, yo sé muy pocas cosas, las justas pa defender mis ideas. Pero sé que el imperio y sus secuaces desean doblegar a Siria.
Sé que no es nuevo esto de fabricar guerras, de masacrar, de buscar aliados sanguinarios, de apoderarse de las riquezas ajenas por cojones.
Sé que las excusas que usan son avaladas por los escribidores, por los mercenarios de la pluma y el micrófono, por los intelectuales que se llaman a sí mismo neutrales.
Creo que la izquierda anda errática, cobarde, pusilánime, cómplice.
Creo que el imperio ha conseguido poner de su lado a quienes antes señalaban la sangre que goteaba de su bandera.
La coartada es que los que gobiernan en Siria no son buenos.
Pero, aunque fuera cierto, ¿qué tiene que ver esto pa legitimar la barbarie del imperio sobre este pueblo?

Versos de fogueo


…cantamos porque llueve sobre el surco

y somos militantes de la vida

y porque no podemos ni queremos

dejar que la canción se haga ceniza”. Benedetti



Creo, como decía Benedetti, que los poetas somos militantes de la vida.
Podemos elegir no mirar más allá de nuestros propios límites y quedarnos en los claroscuros de la experiencia personal o podemos arrancarnos a jirones las injusticias.

“Versos de fogueo” es el poemario de la militancia, del poeta que, armado de vida, dispara a bocajarro contra la estulticia de esta democracia.

Josef Antoni, su autor, no se queda a medias, no utiliza eufemismos, no adorna con ropajes la realidad, la muestra en pelotas, tal cual. Denigrante y emputecida.
Golpe a golpe, cuerpo a cuerpo, su poesía nos enseña las pústulas de los que reciben los zarpazos.

Porque no debe callar el cantor, aunque lo callen.

Sucede que a veces las poetas, escribimos intuitivamente.
Guiadas por la brújula que tenemos clavada en nuestros escritorios, derramamos poemas sin experiencia, de oídas y se caen de nuestras manos sin haber respirado siquiera una pizca de verdad con sus pulmones deformes.

No es el caso de “Versos de fogueo”, cada palabra tiene el peso colosal de las voces anónimas, cada estrofa lleva a rastras el dolor de la infamia, cada poema regurgita el asco de esta sociedad impasible pero también y pese a todo contagia la euforia de creer que es urgente cambiar las cosas.

Poemas escritos a pie de tajo, entre gritos, represión, alambradas y cadenas, entre la impotencia y la esperanza, poemas del ahora, del aquí mismo, de este instante.
Incendiarios y desesperados, los poemas de Josef Antoni siguen la huella, husmean las heridas, cabalgan desbocados a lomos de la solidaridad y beben al fin, deshidratados, del manantial de la utopía.

Leerlos hace daño, duelen necesariamente. Es la vida misma.




lunes, 27 de marzo de 2017

Brigadas internacionales


Durante la guerra española (1936-1939), más de 35.000 hombres y mujeres de 53 países distintos, agrupados en las Brigadas Internacionales, acudieron a España en auxilio del gobierno de la II República. Nunca en la Historia se ha producido un caso tan extraordinario de solidaridad internacional. Aquellos jóvenes vinieron dispuestos a dar su vida para ayudar al pueblo español, cuyos derechos y libertades estaban amenazadas por el fascismo español y europeo. Más de 9.000 de ellos dejaron sus vidas en los campos de España.



No quisieron quedarse con los brazos caídos mientras anochecía
en un pueblo que empeñò su amanecer y salió vencido.
No quisieron dejar crecer sus raíces hasta morirse.

Vinieron a los hechos consumados,
a la sangre y a los piojos,
a quedarse con muñones,
a reventar su futuro con recuerdos que quemaron toda una vida.
Toda.
Vinieron para dejarnos su trabajosa solidaridad,
su ternura,
su bárbara empatía.

Vinieron porque los paredones  se multiplicaban,
porque las infancias se perdían entre el miedo y el hambre.
Y el miedo y el miedo.
Y el hambre.

Vinieron porque no podían quedarse quietos
mientras aquí el odio arrinconaba a la justicia
y la muerte era a veces un respiro
y la dignidad quedaba a solas,
de espaldas a un mundo que ignorante lo llamaba guerra fratricida.

Vinieron y se hizo babel en las trincheras,
y se hizo babel entre los heridos
y se hizo babel porque quisieron
defender un sueño.
Sólo eso.

Casi sin nombre, casi sin origen,
sólo su cuerpo,
sólo su canto libre,
sólo su amanecer dolido en la oscuridad de una patria  que muriò aquellos años
de brutal felonía.