miércoles, 22 de marzo de 2017

Fàbricas de niños


Cuando era una niña no me gustaba jugar con muñecas, las guardaba en una caja, en el armario y me olvidaba de ellas, prefería pasear con mi perro o correr entre los maizales.
Me aburría vestirlas, desvestirlas, ponerlas a andar, llevarlas de paseo.
Pasaron los años y nunca contemplé la posibilidad de embarazarme, no me imaginé con niños de la mano, en la puerta de las escuelas esperándoles, ni ayudándoles a hacer los deberes, mi imaginación andaba por otros caminos.
No odio a los niños, todo lo contrario, cuando los veo y presiento que todas sus necesidades se ven satisfechas incluidas la ternura y los abrazos me alegro.
Quiero decir con esto que hay mujeres que no deseamos ser madres pa sentirnos completas.
Que aunque desde la infancia nos presionen pa que vayamos acostumbrándonos a este destino muchas de nosotras guardamos ese destino en una caja al fondo de nuestros armarios.
No soy madre, eso es todo, nada me falta, rondo los 50 años y no me siento a medias.
No entiendo a las mujeres que pa ver su deseo maternal satisfecho corren al extranjero a comprar un niño o buscan un vientre de alquiler previo pago carísimo.
Que sean estériles y tengan dinero suficiente no es excusa pa comprar carne humana.
No me gusta la sociedad en la que vivo por muchas cosas pero sobre todo porque las mujeres empobrecidas fabrican niños pa unas pocas consumidoras con visa oro.
No pasa nada si no tenemos hijos. Nada pasa ni no podemos, si no queremos, si se nos hace tarde.
Somos  tan mujeres como una madre.

lunes, 20 de marzo de 2017

Los combatientes y editorial Reflector


Ignorados, los combatientes perpetúan sus sueños pese a todo.
En selvas o sobre asfalto, de manera individual o colectiva van cambiando el mundo poco a poco.
 Nutren las utopías armados con ideas. A veces con fusiles, a veces con palabras o pancartas, a veces atados con cadenas en las casas desahuciadas o en los muros que separan las patrias. A veces en pie, inamovibles, frente a los tanques de guerra… mueren y renacen una y otra vez por los siglos de los siglos.
No llevan uniforme, ni siquiera cuelgan medallas oxidadas, sus pechos van al descubierto y reciben los disparos de la vida con la entereza de quienes saben que algún día tendrán alguna victoria que sanará sus heridas.
No les hablo de soldados, aunque quizá sí.
Les hablo de los que combaten en esta guerra cotidiana de violencias feroces, de feroces indiferencias
Sus armas son letales aunque no derramen sangre.
Les hablo de los que se niegan a aceptar que la miseria es culpa de los pobres, les hablo de los que señalan la podredumbre, de los que asamblea tras asamblea van esparciendo conciencia, les hablo de las mujeres, de los emigrantes, de las campesinas, de los trabajadores, de ese universo emancipado, pequeño pero firme que apuesta por la justicia.
Y también les hablo de poesía, de poemas insurrectos que se cuelan entre las grietas de un sistema que nos depreda y aísla.
Les hablo de poetas desobedientes, de editoriales subversivas, les hablo de Editorial Reflector, por ejemplo.
 Frente una realidad desoladora y como otros combatientes, Reflector también dispara.
La poesía en sus manos se convierte en un AK47.


miércoles, 1 de marzo de 2017

3 de marzo, Gasteiz


El 3 de marzo asesinaron en Gasteiz a cinco trabajadores. A quemarropa.
Más de cien personas heridas, muchas de ellas de gravedad.
 Se paró en seco la ciudad, los que no están acostumbrados a tener miedo lo tuvieron y sin temblarles la voz dieron la orden de los “mil tiros”, de “la mayor paliza de la historia”, de la masacre.
Los que luchaban pagaron con cinco vidas y la impunidad continuó su camino hasta nuestros días.
Hoy todo sigue atado y bien atado, la clase trabajadora desorientada, perdida en las colas del desempleo, detrás de los mostradores de las tiendas, de las barras de bar, re -esclavizada por las ETTs, mendiga en los comedores solidarios, desahuciada una y otra vez languidece en los barrios y en los pueblos tragando toda esta violencia.
Inmóvil y aislada parece que no tiene fuerza para responder a los latigazos que reciben.
Y van pasando los años y cada vez es más grande el abismo por donde son defenestrados los emputecidos. Cada vez son más los que caen en este empobrecimiento insostenible, donde el trabajo no da pa comer, donde el trabajo es casi un espejismo.
 En 1976, en Gasteiz, en toda Euskal Herria, en aquel tiempo en todo el Estado español se plantó cara a este destino fatal que quería condenarnos a la mansedumbre, a la ceguera, a la afonía.
Hoy la condena es firme.
Sentenciada a la miseria, la clase trabajadora no reacciona o lo hace aisladamente o se sienta a esperar que un mesías detenga los ataques.
Da tristeza pensar que tantas vidas tiroteadas por toda la geografía hoy no nos sirvan.
 Sin conciencia, hambreados, esclavizados, aceptamos cabizbajos no salvarnos a nosotros mismos.
¿Hasta cuándo podremos resistirlo?

lunes, 20 de febrero de 2017

Altsasu, la verdad.


Soy vasca y he visto muchas cosas.
Pero que por una pelea de bar terminen llamándote terrorista y tus huesos duerman  en la cárcel no lo había visto nunca.
 Suena a chiste surrealista.
Podemos seguir como si nada, entretenidos con las migajas que los medios de comunicación arrojan pa que rumiemos, podemos seguir indignados y correctos, irritadas y correctas, rebeldes y domesticadas.
Podemos seguir haciendo guiños a la revolución, agitando  banderas, llevando diferentes pancartas, escribiendo a trote y moche sobre políticas más o menos serias pero si no alzamos la voz contra esta justicia mamporrera que es capaz de retorcer el cuello a la verdad para que diga lo que le dictan, de nada servirán nuestras proclamas, ni nuestras ideas subrayadas en los márgenes de la impotencia.
Ustedes tendrán que perdonarme hoy no estoy pa diplomacias.
En Altsasu faltan unos jóvenes. Se los llevaron a la fuerza.
Y se llevarán a más, de aquí o de otros lugares.
Jóvenes, abogadas, sindicalistas, artistas… gente común y corriente que pasaba por allí, o que a alguien pareció que se parecía, o que alguien pensó que pensaba, o que alguien imaginó que imaginaba.
La Verdad es una ordinariez en democracia. Todo puede ser terrorismo.
Incluso  escribir estas líneas, salir de txikiteo o ser vecino de la hermana de un preso.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Vistalegre 2


Quiero que llegue el domingo pa sentirme en paz.
No porque quiera comulgar ni nada de eso. No.
Cuento los días que quedan porque estoy hasta los ovarios de Vistalegre 2.
Harta de verlos hasta en la sopa, de escucharlos agarrados a cualquier micrófono con voces impostadas, hasta los mismísimos de sus trifulcas, de sus riñas adolescentes, de sus labios casi cerrados, de su andar imitando a los cangrejos, de sus poses atractivas, de sus paseos por la alfombra roja.
Estoy harta de verlos fragmentados, dolidos, irritados, pedantes.
Cansada de su estética y de su ética.
No sé si el mundo terminará después de Vistalegre, es posible y no me importa.
A mi lo que en verdad me importa es que las calles están vacías mientras deberían estar llenas de rabia, que mientras están entretenidos con este juguete nuevo   los ancianos mueren, es decir, mueren, no de viejos solamente, también de frío y no es por mala suerte.
Mientras cortan el tronco con el que graban el video amoroso aumentan los presos políticos.
Mientras piden perdón a los obispos la iglesia impone y mangonea, mangonea e impone.
Estoy harta de sus broncas publicitadas a los cuatro vientos.
Señores y señoras ilustrados, bien formados, hermosos y hermosas jóvenes de impecables biografías, tanto circo cansa.
Nuestra vida va en serio. ¿nadie se lo ha dicho?

viernes, 3 de febrero de 2017

La desbandà


La masacre de la carretera Málaga-Almería, conocida popularmente como la Desbandá, fue un ataque a civiles ocurrido en febrero de 1937, tras la entrada en Málaga de las tropas franquistas. Una multitud de refugiados que abarrotaban la carretera huyendo hacia Almería (ciudad bajo control republicano) fue atacada causando el asesinato de aproximadamente 5.000 civiles y con un éxodo, según recientes estudios actualizados, de en torno a 300.000 personas, Esta muchedumbre que huía atemorizada de la represión del criminal general Queipo de Llano estaba compuesta en su mayoría por mujeres y niños, que tuvieron que salir de la ciudad y pueblos del entorno  mientras eran bombardeados desde el aire por la aviación alemana e italiana y desde el mar por buques franquistas.


Huían con lo puesto,
en el cielo o a los lados el horror era tan cierto
que dudaban entre seguir avanzando o quedarse quietos.
La hiel de los enemigos
fue pudriendo el paisaje:
Recién nacidos abrazados por madres muertas,
familias completas en las cunetas,
muñones sin nadie que los nombre.
Ni dios tuvo piedad.
Acorralados por tierra, mar y aire,
el espanto se cumplió al dictado.

Cabe mucho miedo en un corazón
cuando huir y morir es todo a un mismo tiempo.
Cuando la vida depende de un paso de más o de menos,
cuando la brutalidad se esparce y crece.

La orden de aniquilar a los que huían
fue como un mandato divino.

Cara al sol con la camisa nueva
cara al sol cegados por su bandera.
Cara al sol sin conciencia,
cara al sol hasta despiezar el éxodo
que intentó en vano escapar
por la carretera.

viernes, 27 de enero de 2017

Trump


Ustedes pensarán que soy un poco rara, pero es que a mí esto de la Trump - manía me suena un poco extraño.
Desde luego me parece un tipo despreciable, con ademanes totalitarios, soez, y orgulloso de sus cojones, pero es lo único que le diferencia de los anteriores presidentes de USA.
Es verdad que no hace ascos a la tortura y lo dice abiertamente. A los biempensantes les debe parecer una atrocidad esto, pero si dejamos el cinismo de lado nos encontramos con que se tortura sistemáticamente en casi todos los países del mundo, incluido el nuestro.
También alardea del muro que va a construir (sobre el ya construido) entre México y sus fronteras, como si Obama and Company hubieran sido unos benditos con las repatriaciones y con los negros asesinados a bocajarro día sí y día también y como si nuestro país no tuviera ya un muro terrible y vergonzante o como si aquí fuéramos ejemplares con el trato a los refugiados o a los emigrantes.
 La gente allí sale a la calle, asustada porque el sheriff negro les gusta más que el pelirrojo y nosotros aquí pensamos benevolentes que qué mala suerte tienen con su presidente.
Repito, este tipo no me gusta, es un loco, sin freno en sus delirios, pero no es el primer loco que tienen.
Seguramente planea ordenar el mundo a su manera. Todo el mundo.
Cada cual a su casa y él en la de todos.
Seguramente tomará países por las bravas.
Es un emperador sin diplomacias.
Se graduará cum laude en barbarie y nosotros mientras tanto pensaremos que si pasan pronto los cuatro años el mundo volverá a su bondad de antaño.
 Engañarse es gratis.
Pero con Trump o sin él, el imperio seguirá masacrando.
Si le dejamos.